Colegio Mexicano

Nuestros Símbolos


Monograma de la Comunidad

Corona:
Nos recuerda que la fuente, centro y culmen de nuestra vida es Dios.

Letras IHS (Iesus Homini Salvatur):
Jesús Salvador de los Hombres.

Clavos:
Nos recuerdan el amor salvador y misericordioso del Verbo Encarnado.

Corazón:
Este emblema es el sello que el Verbo puso en nuestro corazón. Nos marca como personas consagradas a Él.

Flor de Lis

Las primeras Hermanas se formaron en Francia y trajeron con ellas tradiciones y costumbres.

En Francia, la flor de lis es una señal de la elección de Dios y nos recuerda que Él escoge a su pueblo y lo bendice en sus esfuerzos.

Esperamos que la flor de lis te recuerde que tenemos una larga historia y que somos elegidos por Dios para llevar a cabo su misión.

Escudo del Colegio

CM:

Colegio Mexicano

Lámpara de aceite sobre un libro:

Simboliza que por la cruz del estudio, llegamos a la luz del conocimiento.

"Por la Cruz a la Luz":

Nos recuerda que Jesucristo es la verdad que nos lleva a la vida verdadera.


L.V.I

Laudetur Verbum Incarnatum:
Alabado sea el Verbo Encarnado

C.C.V.I.

Congregatio Sororum: congregación de las Hermanas

Caritatis: de la Caridad

Verbo: del Verbo

Incarnato: Encarnado

Saludo

¡Alabado sea el Verbo Encarnado!
Respuesta: ¡Para siempre, Amén!

Himno al Verbo Encarnado

Somos hijos del Verbo Encarnado
hay acaso nobleza mayor,
invoquemos su nombre sagrado
y entonemos un himno en su honor.
y entonemos un himno en su honor.

Verbo Eterno, tus hijos amantes
a Ti claman con férvido anhelo
y elevan los ojos al cielo
esperando les muestres tu faz.

Sus plegarias acoge benigno
a sus ruegos inclina tu frente
y de gracia copioso torrente
en sus almas derrama Oh Señor.

Somos hijos del Verbo Encarnado...

Corazones a Ti consagrados.
y que tienen por único anhelo.
extender Tu reinado en el suelo.
que por patria les diste, Señor.

Son Oh Cristo las huestes triunfantes.
que a tu nombre su vida ofrendaron.
y en la lucha gloriosa clamaron:
¡Gloria, gloria para Ti, Rey inmortal.

Somos hijos del Verbo Encarnado...